Empresa y Agenda Pública. ¿Pacífico o Atlántico?

“La resolución de los problemas y anhelos  de la ciudadanía se convierte en excelentes oportunidades políticas y empresariales. La búsqueda del Valor Compartido es una garantía de supervivencia y éxito individual y colectivo. Verdaderamente es una ventaja competitiva sostenible.”

Durante muchos años fui Director General de la empresa de referencia en consultoría estratégica y de gestión para la Administración Pública. Desde allí pensamos: ¿Qué más podríamos hacer para ampliar nuestro impacto social? Y concluimos que trabajar con grandes corporaciones en materia de RSE  (Responsabilidad Social Empresarial), entonces algo novedoso.
Empezamos creando clima, el negocio se empezó a desarrollar, pero la crisis y nuestros propios errores propiciaron que la iniciativa no continuara. Seguimos con nuestro negocio habitual donde manteníamos nuestro éxito. Posteriormente salí de la empresa y me trasladé a Chile.
marea baja En Chile encontré una situación tan diferente que me hizo volver a reflexionar sobre el papel de la RSE.
En España, hasta la crisis, el sector público se encontraba en pleamar donde la intervención pública en materia social lo ocupa todo o casi todo, e incluso allí donde no llegaba, el clima social lo esperaba y reclamaba; por el contrario en Chile, la intervención pública ha estado en marea baja, muy baja, durante décadas. Dicho de manera gráfica, es como observar esas mareas vivas de septiembre en la Rías Gallegas donde por mucho que caminas nunca llegas al agua durante la baja mar (Chile), y donde no queda sitio para la playa en la pleamar (España).

Por tanto, el planteamiento de la RSE en Chile era diferente que en España. Quizá más necesario desde un punto de vista social, con mucho más espacio que ocupar, y quizá con más posibilidades también con unas empresas con menores cargas impositivas. Fui interpretando y construyendo una cadena lógica que se inicia en la filantropía; evoluciona a la RSE; la RSE ayuda a construir  Reputación Corporativa; y la Reputación permite trabajar con el apoyo de los grupos de interés o stakeholders en la creación de Valor Compartido.
Realmente creo que se trata de esto: de pasar del viejo modelo competitivo anclado en el Porter de los 80 y basado en el poder de negociación, a un nuevo modelo competitivo basado en la más reciente teoría de Porter y Kramer basada en la creación de Valor Compartido (o como lo he definido en otros post en un modelo Win, Win, Win). Y sobre este tema dediqué mis esfuerzos intelectuales como profesor en la Escuela de Negocio de la UAI y como consultor de grandes corporaciones.

Recientemente regresé a España, después de un breve paso de 6 meses por Bruselas y los pasillos Comunitarios. En definitiva volví a Europa donde la pleamar del sector público se debate entre iniciar un retroceso definitivo (que hasta ahora se ha producido más por obligación financiera que por voluntad o visión) o mantenerse y recuperar el terreno perdido. De nuevo en Chile se da la situación contraria, donde el presupuesto público ha comenzado a subir como consecuencia de una voluntad política declarada y una ralentización del crecimiento económico.

Pero en esta incertidumbre española y europea, observo que nuestras empresas se han quedado estancadas en la RSE (las que han llegado). Algunas de las grandes corporaciones sí están trabajando en Reputación Corporativa de la mano de Corporate Excellence. Pero muy pocas están trabajando en nuevos modelos de negocio basados en crear Valor Compartido.

En mi opinión, tanto en escenarios con mayor o menor sector público, con la marea pública creciendo o bajando, es indudable que la ciudadanía demanda políticas de las administraciones públicas y políticas de las empresas que afronten los problemas y anhelos de la sociedad; y demanda que entre ambas sumen y se complementen.
Por esta demanda social, la resolución de los problemas y anhelos  de la ciudadanía se convierte en excelentes oportunidades políticas y empresariales. La búsqueda del Valor Compartido es una garantía de supervivencia y éxito individual y colectivo. Verdaderamente es una ventaja competitiva sostenible.

Enrique Martínez Cantero
Presidente y fundador de Government Performance Group

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La crisis (III). Una mala elección estratégica: Orientar los recursos a jóvenes y pymes

En La Crisis (II)  hablaba de un presupuesto federal europeo como posible esquema de soluciones para algunos de nuestros problemas. Pero como ejemplo de todo lo que habría que cambiar para que realmente un presupuesto comunitario aportara soluciones quiero actualizar el post sobre quién gana y quién pierde con la decisión del Consejo sobre los remanentes de los Fondos Estructurales, los cuáles son por ahora lo más parecido a un presupuesto federal que tenemos.

  • En primer lugar, afirmar que aquella decisión del Consejo no incrementó el volumen total del Presupuesto Comunitario; tampoco incrementó el volumen de Fondos Estructurales a los países que, como España, tenemos un mayor problema de desempleo y, en concreto, juvenil; ni tan siquiera permitió recuperar Fondos perdidos en anualidades anteriores. Por tanto, resaltar que lo que se ha producido tras una serie de contactos Comisión-Gobierno de España es una reorientación de los recursos que ya estaban asignados a España desde unos gestores a otros (en concreto los recursos previstos para los años 2012 y 2013). Es decir, un juego de suma cero.
  • En segundo lugar, opinar que los criterios para realizar dichas modificaciones en el caso del Fondo Social Europeo han respondido de manera prioritaria al tamaño y capacidad de negociación del gestor por encima de otros criterios basados en el rendimiento. Fundamentalmente ha primado el quién sobre el qué, tal y como es habitual en las prácticas presupuestarias de nuestras administraciones donde el presupuesto orienta a la estrategia, al contrario de lo que sería deseable y razonable.
  • En tercer lugar, opinar y argumentar que el resultado no será eficaz; que la elección de los objetivos no ha sido correcta porque se ha confundido la meta con los instrumentos, la enfermedad con los síntomas o incluso me atrevería a decir que nos están ofreciendo el tratamiento de otros cuando nuestro diagnóstico es diferente.

A continuación paso a exponer los motivos que me hacen pensar que la elección de políticas basadas en ayudas directas a favor de las pymes y a favor de la población jóven desempleada no resultarán eficientes (y soy consciente de lo controvertida que resulta dicha opinión y, por tanto, estaré encantado de contrastarla y conocer otras opiniones).

Comenzando con las políticas a favor de las pymes y los autónomos lo primero que cabe preguntarse es ¿Cuánto dinero público se ha destinado a este objetivo en los últimos 25 años? ¿Conocen algún programa o gobierno que no haya gastado en esta materia? ¿Cuáles han sido los resultados? Indudablemente hace falta una buena evaluación de rendimiento en esta materia.

A continuación,  poner de relieve que es un hecho estadístico que España junto con los otros tres países mediterráneos somos los champions de la pyme  y, muy en especial, de la micropyme (menos de 10 empleados) y de los autónomos. Por tanto ¿esto es un síntoma o es la enfermedad?  ¿Debemos con el dinero público cambiar esa radiografía comparativa o por el contario fomentarla?

En este sentido, es una evidencia empírica que, en cualquier territorio económico, las empresas más grandes son más competitivas. Y evidentemente esto está relacionado con su mayor capacidad de innovación y de internacionalización.

Asimismo, diferentes estudios demuestran que la productividad de la pyme española es similar a la de otras economías más competitivas; e igualmente la productividad de las grandes empresas españolas es similar a la de este tipo de empresas en otras economías. Entonces ¿Cuál es la diferencia? La diferencia está en la composición: tenemos más empresas pequeñas que otros y menos empresas grandes; e insisto en que las empresas más grandes son más productivas y competitivas que las más pequeñas.

Por tanto, destinar más recursos a generar nuevas pymes, de las cuáles la mayoría serán de carácter autónomo, es agudizar el problema. Mi propuesta es estudiar en detalle las razones por las cuales las empresas pequeñas españolas no crecen; y después programar recursos a combatir esos problemas. Muchas  de las razones estarán relacionadas con el acceso a la financiación, otras con las barreras burocráticas, y otras muchas serán razones emocionales y particularmente de competencias directivas de las personas.

Unido a este último punto están las políticas activas de empleo, sobre las cuáles se ha decidido reorientar sus recursos a combatir el desempleo juvenil. Es cierto que tasas de desempleo juveniles superiores al 50% son alarmantes y es una meta solucionarlas. Pero de nuevo: ¿es la meta o es el instrumento?

La semana pasada celebramos el quinto plenario de la Red de Igualdad de Oportunidades en los Fondos Estructurales lo que me dio la oportunidad de comer con varias personas gestoras de diferentes servicios públicos de empleo regionales; y les pregunte sobre este asunto. La respuesta fue que para qué quieren jóvenes en paro con más formación si no hay empresas que los contraten. De hecho, no hay que olvidar que también estamos entre los champions en población joven universitaria y, a pesar de ello, tenemos la mayor tasa de desempleo juvenil y de subempleo de Europa.

Por último, una licencia futbolística: ¿Por sacar más delanteros se marcan más goles? ¿O es necesario diseñar una estrategia de creación de juego?

Enrique Martínez Cantero
Experto en estrategia y gestión pública por el IESE
CEO en Red2Red Consultores

La crisis II. Los ajustes son tan necesarios como un presupuesto federal

Desde las elecciones del 20-N y de manera recurrente, parece que el debate está entre la agenda de la austeridad y la agenda del crecimiento. Me van a permitir decir que esto me parece tan simplista como aquello de que con Rajoy al día siguiente empezábamos a crear empleo, o que ahora con Hollande mañana empezaremos a crecer. Por seguir con la ironía, no deja de ser curioso que de momento los únicos que crecen en Europa sean los que llevan la etiqueta de austeros.

No hace mucho escuché a alguien (siento no acordarme para citarlo y también siento lo macabra que es la comparación) que España es un país drogadicto, enganchado al gasto público, y que lo que padecemos es una gran crisis de abstinencia o mono. Siguiendo con la metáfora vamos a buscar el tratamiento sustitutivo menos malo, la metadona, para quitarnos de nuestro problema pero sin morir en el intento; Y sin olvidarnos que no sólo tenemos una crisis producida por el mono, sino también una crisis financiera y real (quedándome sólo en lo económico).

Por tanto, mi primera opinión en este post es que no podemos renunciar a combatir un gasto público nacional, autonómico y local tan desmesurado en su tamaño como ineficiente en su contenido. Pero también es cierto que la operación de desmontar el efecto crowding out organizada por la Administración Rajoy (lo cual explicaba aquí) puede tardar en generar el resultado esperado más tiempo del que podemos esperar, o ser insuficiente.

En este sentido podemos buscar una solución en la experiencia americana o de manera más cercana en la experiencia suiza. En donde las fuertes operaciones de reducción de gastos públicos en administraciones que se habían excedido han sido compaginadas con una operación de inversión pública por parte de los otros niveles de la administración. Por ejemplo, cuando el Gobierno de  Suiza tuvo que realizar una fuerte contracción del gasto, los gobiernos de los Cantones -que tenían unas finanzas saneadas- se encargaron de acompañar a la inversión privada con inversiones públicas eficientes.

Evidentemente esto no es posible en España puesto que todas las administraciones padecen del mismo problema, y por tanto ninguna tiene margen de maniobra dentro de la Ley de Estabilidad y Sostenibidad (explicada aquí en referencia a la experiencia de Suiza).

Por el contrario, la solución sí podría venir de la mano de un presupuesto federal, en nuestro caso, de la Unión Europea. Evidentemente con lo que tenemos no se puede hacer nada, puesto que el actual presupuesto comunitario ronda tan sólo el 1% del PIB y en su mayor cuantía está repartido a los gobiernos de los Estados Miembros por lo que podemos hablar de transferencias más que de gasto federal.

En consecuencia, mi propuesta es dedicar más esfuerzos a lograr una verdadera política fiscal de la Unión. Por un lado, ya tenemos diseñado el control coordinado de los gastos nacionales, pero hay que compaginarlo con un plan de inversiones federal; Por el otro, hay que avanzar rápidamente en una armonización fiscal orientada a generar el nuevo presupuesto.

Por el contrario, propongo dedicar menos esfuerzos en conseguir demoras en el cumplimiento de nuestro compromiso de déficit. Porque… en cualquier caso: ¿Tiene España capacidad de financiar nuevos incrementos de déficit en el marco de la crisis de deuda soberana que sufrimos?

Un presupuesto fuerte de la Unión permitiría separar territorialmente el origen de los recursos del destino de los mismos, lo que ayudaría a combatir mejor los riesgos (en el caso actual, las evidencias) de socks asimétricos en una Unión Monetaria no óptima. Por tanto, es fundamentalmente un presupuesto para tiempos, territorios o sectores en crisis.

Asimismo, ayudaría a separar las decisiones de gasto público del ciclo electoral nacional (de lo que hablaba aquí), lo que implicaría una elección del destino de los recursos públicos con más probabilidad de resultar eficiente, con mayor repercusión en la creación de un mercado único, y menos electoralista.

¿Os parece descabellado? ¿Cuánto tiempo sería necesario para su aplicación? ¿Cómo sería la armonización fiscal? ¿Se podría hacer sin elevar el peso del sector público en Europa de manera estructural?

Enrique Martínez Cantero
Experto en estrategia y gestión pública por el IESE
CEO en Red2Red Consultores

¡Estonia nos lleva la delantera! Anécdotas sobre los Fondos Europeos 2014-2020

Entre las muchas cosas determinantes para el futuro de España que están ocurriendo en el ámbito europeo está la negociación sobre el futuro marco de financiación plurianual. Es decir, cuál será el volumen de recursos europeos que nos corresponderá en el periodo 2014-2020 y a qué podremos dedicar esos recursos. Esta segunda parte sobre el contenido del gasto es tan importante como la primera tal y como remarcaba aquí y en ocasiones se olvida.

En este escenario,  de negociación sobre cuánto y para qué así como de preparación para poder utilizar esos recursos desde el primer día y de manera eficiente, están ocurriendo ya muchas cosas. Una de ellas es que las diferentes Direcciones Generales de la Comisión Europea están movilizando redes de expertos para la definición de las formas y metodologías de aplicación de los reglamentos que ya se encuentran en un estado de borrador muy avanzado.

A finales de la semana pasada participé en una de estas redes. En este caso dedicada a la preparación de las guías para la elaboración de las evaluaciones ex –ante, es decir, la forma en que las autoridades deben apoyarse en expertos independientes para asegurar que sus estrategias de gasto son las más adecuadas.

Pude sacar tres conclusiones anecdóticas pero reveladoras:

  • La primera está relacionada con los tiempos. Una de las misiones de esta red es proveer a los Estados Miembros de unos Pliegos de Prescripciones Técnicas tipo para contratar a sus evaluadores. La mayoría de los representantes (de las autoridades españolas no había) pusieron de manifiesto que esta tarea iba con retraso porque ya querían haber sacado los concursos públicos para contratar a sus asesores. De hecho ¡Estonia ya lo había hecho! alegando que necesitaba cuanto antes empezar a trabajar en la definición de sus programas de gasto.
    Por el contrario, en las conversaciones que he mantenido con responsables españoles sobre el asunto no se encuentra en el horizonte, ni por asomo, pensar en ponerse a trabajar en la definición de estos programas.
  • La segunda está relacionada con el contenido de las evaluaciones. Entre las principales preocupaciones que ponía de manifiesto se encuentra que la Guía explicite cuáles son las tareas de “los programadores del gasto” y cuáles son las de “los evaluadores”. Mi experiencia me indica que en demasiadas ocasiones se pretende que el equipo evaluador haga la tarea de asistencia técnica a la programación (por cierto, por el mismo precio) perdiendo así la capacidad de generación de feed-back que el proceso busca.
    Mi sorpresa fue que salvo en el caso del experto alemán, ninguno de los demás compartía mi preocupación e incluso les sorprendía. Entendían que explicar quién hace qué no es necesario puesto que las autoridades ya lo saben y que por supuesto a ninguna autoridad se le ocurriría comprometer al evaluador en tareas que supondrían, por decirlo de una manera llana, hacer trampas en el proceso.
  • Una tercera conclusión, en este caso positiva, es que evidentemente la larga experiencia española en la gestión de Fondos Europeos se nota y nuestro nivel de desarrollo metodológico de cómo hacer las cosas está claramente por delante del de la mayoría.
    Una lástima que en demasiadas ocasiones esto lo aprovechemos para hacer las cosas en el último momento y para pasar los trámites de una manera ligera, en vez de para ser los primeros de la clase, ganar tiempo, capacidad de negociación y eficiencia en nuestros programas de gasto cofinanciados por la Unión Europea.

En conclusión, lanzo el mensaje -una vez más- de que nos pongamos a trabajar desde hoy en la mejor forma de aplicar los borradores  de reglamentos de Fondos Europeos que tenemos en vez de estar hasta el último momento dedicando todos los esfuerzos a discutirlos. Utilicemos la gran experiencia y conocimiento de nuestros gestores públicos nacionales y regionales, así como de nuestros expertos, en tomar ventaja en el periodo de preparación en vez de en ser –sólo- los más ruidosos en la disconformidad.

Finalizo deseando, en este sentido, muchos éxitos y toda la colaboración a nuestro nuevo DG de Fondos Comunitarios nombrado en el último Consejo de Ministros: D. JOSÉ MARÍA PIÑERO CAMPOS. ¡Su éxito será el de todos!

Enrique Martínez Cantero

Experto en estrategia y gestión pública por el IESE
CEO en Red2Red Consultores

¿Quién gana y quién pierde en la decisión del Consejo sobre remanentes de #Fondos Europeos y lucha contra el #paro juvenil? ¿Por qué España pierde Fondos Europeos?

¿Quién gana y quién pierde en la decisión del Consejo sobre remanentes de #Fondos Europeos y lucha contra el #paro juvenil? ¿Por qué España pierde Fondos Europeos?

El anuncio de un nuevo año de recesión para la Unión Europea (en particular para España) ha generado la necesidad entre los líderes europeos de añadir a su agenda de ajuste presupuestario medidas que incentiven el crecimiento.

Una de las maneras de hacer compatibles los impulsos y el ajuste es reorientar gasto ya presupuestado sin que implique la movilización de nuevos recursos financieros. Y puesto que el contenido del crecimiento debe ser generar más empleo y en particular entre los jóvenes el destino de dicha reorientación está claro: políticas (activas) de empleo destinadas a los jóvenes. A esta orientación parece que se van a destinar los más de 80.000 millones de euros de los remanentes de los Fondos Estructurales (FEDER y FSE) y Fondo de Cohesión.

Pero cabe hacerse  la pregunta inversa: ¿de dónde se retirarán esos recursos que ya estaban presupuestados? La respuesta tiene buenas y malas noticias en función de quién la lea. Todo depende del origen de los recursos:

  • Por un lado, podemos estar hablando de recursos que se iban a perder por parte de los Estados Miembros  que reciben mas cantidad de Fondos (como España) y que en caso de no ejecución retornaría a los Estados Miembros que los aportan (como Alemania). Por tanto, estaríamos hablando de una buena noticia para España y de un acto de solidaridad por parte de Alemania.
  • Por otro lado, podemos estar hablando de decidir la suspensión de proyectos de infraestructuras de transportes, agua y medio ambiente; de programas de promoción económica y competitividad; y de políticas de inclusión social entre otras, para destinarlo a favorecer el empleo juvenil. En este caso, los ganadores y perdedores son evidentes, pero el saldo financiero para España sería el mismo.

Asumir que se pierden recursos procedentes de la Unión Europea es algo que cuesta entender por lo que voy a trazar algunas de las principales razones por las que esto ocurre:

  • Las Perspectivas Financieras que deciden el total de Fondos que le corresponden a cada Miembro se aprueban para 7 años (en este caso 2007-2013) junto con la senda financiera de ejecución y el destino del gasto tanto geo-económico como temático. En este sentido, la última negociación tenía parte de trampa en el caso de España: recibimos más cantidad de la que se esperaba (perdimos menos de lo que se creía respecto al 2000-2006) pero una gran parte se debía ejecutar en los primeros años, en las regiones menos desarrolladas y en el ámbito de las políticas más avanzadas como la innovación, la competitividad, o los compromisos medioambientales (la llamada Agenda de Lisboa). El resultado ha sido la dificultad o imposibilidad de ejecutarlas. Para que se entienda: más dinero pero para gastar en I+D en los primeros años y en Castilla-La Mancha; el resultado es el que se imagina.
  • Los proyectos a ejecutar están cofinanciados: es decir, parte lo pagan los Fondos Comunitarios (aproximadamente el 75% en las regiones más retrasadas y el 50% en las demás) y la otra parte las administraciones españolas (Gobierno de España y CC.AA. fundamentalmente). Las restricciones presupuestarias han hecho que en muchas ocasiones no se disponga de la parte nacional, por tanto los proyectos se retrasan y la financiación se termina perdiendo. Para aliviar someramente este problema la Comisión Europea ha ido permitiendo elevar en, hasta 10 puntos porcentuales, las tasas de cofinanciación de los Fondos. Es decir, para el mismo gasto total se incrementa lo que pone la Unión y se reduce lo que pone España.
  • La forma de ejecutar el gasto debe ser conforme a la Normativa Comunitaria y los Sistemas de Gestión deben ser aprobados por la propia Comisión Europea. La Comisión tardó mucho en (poder) aprobar nuestros Sistemas de Gestión por lo que los Programas se iniciaron con retraso. Asimismo las auditorías de cumplimiento de normativa siguen encontrando irregularidades (¡casi siempre de forma no de fondo!) que hacen que dichas operaciones de gasto no sean cofinanciables y por tanto se termine perdiendo la financiación comunitaria.

Evidentemente las preguntas que quedan en la mesa son: ¿Por qué se negoció por volumen en vez de por contenido? ¿Por qué se congelan partidas presupuestarias cofinanciadas en vez de otras que no lo son? ¿Por qué no nos esforzamos en cumplir con sistemas de gestión y tramitación administrativa conforme a lo que requiere la Comisión en vez de discutírselo?

Como estas preguntas son importantes de resolver ahora que ya se ha iniciado la negociación de futuro periodo 2014-2020 seguiremos hablando de ellas, pero de momento que sirvan como reflexión para entender mejor la decisión que el  Consejo de hoy tome sobre los remanentes de los Fondos y la lucha contra el paro juvenil.

Enrique Martínez Cantero

Experto en estrategia y gestión pública por el IESE
CEO en Red2Red Consultores

Nota: este post fue publicado originalmente en http://tl.gd/fknll0 ·

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