Agujero de Bankia camino del 3,6% del PIB

Acabo de escuchar la rueda de prensa del presidente de Bankia con su plan de saneamiento.

Confirma que efectivamente la nacionalización (inyección de dinero público vía participación en capital) es de 24.000 por lo que son necesarios 19.000 que se sumen a los 5.000 ya ejecutados del antiguo FROB. Todas la cifras en números redondos.

No obstante, también anuncia que en el último trimestre del año será necesaria una ampliación de capital de aproximadamente 12.000 millones. A esta ampliación de capital se reserva el derecho preferente a los actuales accionistas, y en última instancia la suscripción total está garantizada por el Estado.

En resumen, si durante los próximos meses Bankia se gana la credibilidad y la inversión privada acude a su ampliación de capital las cosas irán razonablemente bien (mirando hacia el futuro). Si por el contrario, no consigue dicha credibilidad será el Estado el que acuda a la ampliación de capital.

Esto supondría que la nacionalización ascendería a 36.000 millones de Euros. Es decir el 3,6% del PIB.

Ver más en http://wp.me/p2kTds-2d

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Más sobre las provisiones de la infelicidad

La semana pasada escribí el post titulado Las provisiones de la infelicidad en el que contaba que la Reforma Financiera hace a los bancos más tristes pero igual de pobres, dado que tienen que reconocer pérdidas pero no consiguen liquidez para reiniciar su actividad crediticia. Asimismo indicaba que aproximadamente 70.000 millones de euros (7% del PIB) puede ser el valor de la recapitalización necesaria.

Parece que en esta cifra van coincidiendo cada vez más fuentes. La última el informe que presenta hoy el Consejo Empresarial para la Competitividad “Crecimiento y sostenibilidad de la economía española”. No obstante, me ha llamado la atención como nuestros grandes empresarios consideran que, en gran medida, el sistema es autosuficiente y no necesitará ayuda para recapitalizarse. En concreto, opinan que los 70.000 millones vendrían de:

  1. Aproximadamente 30.000 millones de las previsiones de beneficio antes de provisiones de los próximos dos años.
  2. Aproximadamente 30.000 millones del Fondo de Garantía de Depósitos. En la actualidad es de 8.000 millones y el resto se dotará durante la próxima década.
  3. Aproximadamente 10.000 millones de ayuda pública.

Evidentemente es una solución mejor en términos de autosuficiencia y, por tanto, de independencia y soberanía que la solución que yo valoraba como más viable, la cual es acudir al Mecanismo Europeo de Estabilidad en el mes de julio. Asimismo, la solución planteada por los empresarios está en la línea del mensaje político lanzado por la Administración Rajoy y también desde Ferraz. Por tanto, no tengo duda de que es la solución más deseable.

No obstante, es evidente que:

  • La liquidez vendría durante los próximos años, si y sólo si  se cumplen los planes previstos. Ante esta condicionalidad cabe preguntarse si los próximos vencimientos que tienen que afrontar nuestras entidades financieras pueden abordarse sin liquidez inmediata confiando en la refinanciación. Interpreto que de ahí viene la insistencia oficial en que el BCE reactive la barra libre de liquidez al 1% lo que permitiría ganar tiempo, de nuevo, mediante una refinanciación fácil y barata (a cambio del más injusto de los impuestos desde un punto de vista social que es la inflación que tendríamos en el futuro).
  • Para que se cumplan los planes futuros de liquidez no sólo es necesario que se cumpla el escenario previsto de beneficios, sino sobre todo,  que estos vayan acompañados de cash flow (recuerden, de lo contrario serán más felices pero igual de pobres). Sinceramente, cuesta trabajo creer en el beneficio futuro acompañado de caja, cuando sabemos que incluso el beneficio pasado no era cierto. Recordemos como Caja Castilla-La Mancha o Bankia tenían beneficios altos hasta el mismo día en que tuvieron que ser intervenidas.
  • Por último,  me cuesta creer que las entidades puedan tener los beneficios previstos sino tienen líquido para reiniciar la actividad crediticia que es el negocio con el que deben lograr sus excedentes. No se puede producir pan sin harina, ni dar créditos sin dinero efectivo. Y no se puede ganar dinero vendiendo pan si no lo has podido producir por ausencia de harina.

Por tanto, me permito cerrar este post corto diciendo que si la Reforma Financiera dejaba a nuestro Sistema Financiero más triste e igual de pobre, la explicación que nos dan nuestros grandes empresarios es que en el futuro volverán a ser más felices y que de esa felicidad vendrá la riqueza. Pero eso ya lo veremos, puesto que el plan lleva muchos condicionales.

Eso sí, en lo que estoy totalmente de acuerdo con el informe es con el mensaje de que de la recesión sólo saldremos obteniendo los recursos fuera de España, y por tanto internacionalizando nuestra economía más y más, tanto en exportaciones como en flujos de inversión directa.

Enrique Martínez Cantero
Experto en estrategia y gestión pública por el IESE
CEO en Red2Red Consultores

 

La Crisis (I). Las provisiones de la infelicidad.

La nueva Reforma del Sistema Financiero tiene como piezas clave las provisiones y la valoración de los activos. Una explicación de qué significa esto y la insuficiencia de su cuantificación está perfectamente explicada por Sala i Martín.

No obstante, por mi parte quiero poner el énfasis en los límites de su alcance. Tuve una magnífica profesora de Contabilidad en el IESE que nos enseñaba como las operaciones contables te hacen más feliz o más triste porque te suben o bajan los beneficios, pero ni te hacen más rico ni más pobre si no hay movimiento de caja (de dinero efectivo) en paralelo.

Pues bien, la reforma del sistema se basa en un movimiento contable que consiste en provisionar pérdidas y por tanto reducir el beneficio; pero nada más. Por tanto: ¡más tristes e igual de pobres! Con esto quiero decir que puede servir para poner en orden las cuentas, mejorar la transparencia e incrementar la credibilidad de las entidades financieras españolas. Pero no aporta de manera directa la liquidez que necesitan las Cajas (perdón, el sistema financiero) para empezar a funcionar, dar créditos y, por tanto, ganar dinero con la intermediación financiera que es su negocio y misión.

En definitiva es necesaria la aportación de liquidez por valor de 70.000 millones de euros que representa el 7% de nuestro PIB. O quizá sean 100.000 y el 10 % del PIB.

¿Cómo implementar semejante operación?

Crear el banco malo que compré a valor real (aproximadamente el 50%) los activos tóxicos. Por tanto, los bancos reconocerían dichas pérdidas y estarían más tristes pero a cambio recibirían en líquido el otro 50% y serían más ricos para iniciar de nuevo su actividad crediticia que es lo que necesitamos de ellos. Por el otro lado, el comprador tendría unos activos que probablemente podría rentabilizar en 10 años o más.

¿Quién tiene dinero y tiempo para comprar los activos del banco malo?

  • Por el lado privado probablemente sólo podemos mirar a China o a los países árabes. Pero más allá de su disponibilidad para hacerlo, cabe preguntarnos en qué medida es prudente depender financieramente de aquellos a los que compramos las materias primas; es decir, aquellos que nos tendrían que conceder créditos para comprar sus productos.
  • Por el lado de las instituciones internacionales tenemos la posibilidad de ser rescatados por el mecanismo europeo y por el FMI, pero probablemente con unas condiciones que “la calle” no aceptaría. Recordemos que Irlanda y Portugal avalan con su Fondo de Pensiones la devolución del rescate.
  • Por el lado público nacional sería con cargo a Deuda porque con cargo a los PGE  duplicaríamos nuestro déficit. Más allá de que la deuda no deja de ser una operación de déficit diferido, la pregunta es ¿Quién la compraría? Si la respuesta es el mercado internacional no habría problema (aunque esto nos vuelve a llevar a China y a los países árabes). Pero si la respuesta es el mercado nacional, es decir el sistema financiero nacional, volveríamos a engordar la bola de nieve como llevamos haciendo los últimos 4 años: el Gobierno emite deuda para poder ayudar a las entidades financieras y ésta la compran ellas mismas.

¿Qué es lo que interpreto que espera el Gobierno con la reforma? Interpreto que al poner en orden las cuentas esperan que las entidades ganen credibilidad y por tanto puedan acceder a los mercados financieros. O quizá sólo busca ganar tiempo para seguir buscando y negociando la financiación por parte del sector público o privado exterior.

En mi opinión, la opción más viable será la participación del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE)  en la recapitalización del sistema financiero, lo cuál será posible a partir del mes de julio. Por tanto, negociando que las condicionalidades no se impongan a la economía en su conjunto, sino al sistema financiero rescatado. Es difícil, pero si en algo sobra experiencia en España es en negociar financiación europea y vivir en el límite de las condicionalidades y requisitos que la UE nos exige para su ejecución.

Enrique Martínez Cantero
Experto en estrategia y gestión pública por el IESE
CEO en Red2Red Consultores

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