La crisis II. Los ajustes son tan necesarios como un presupuesto federal

Desde las elecciones del 20-N y de manera recurrente, parece que el debate está entre la agenda de la austeridad y la agenda del crecimiento. Me van a permitir decir que esto me parece tan simplista como aquello de que con Rajoy al día siguiente empezábamos a crear empleo, o que ahora con Hollande mañana empezaremos a crecer. Por seguir con la ironía, no deja de ser curioso que de momento los únicos que crecen en Europa sean los que llevan la etiqueta de austeros.

No hace mucho escuché a alguien (siento no acordarme para citarlo y también siento lo macabra que es la comparación) que España es un país drogadicto, enganchado al gasto público, y que lo que padecemos es una gran crisis de abstinencia o mono. Siguiendo con la metáfora vamos a buscar el tratamiento sustitutivo menos malo, la metadona, para quitarnos de nuestro problema pero sin morir en el intento; Y sin olvidarnos que no sólo tenemos una crisis producida por el mono, sino también una crisis financiera y real (quedándome sólo en lo económico).

Por tanto, mi primera opinión en este post es que no podemos renunciar a combatir un gasto público nacional, autonómico y local tan desmesurado en su tamaño como ineficiente en su contenido. Pero también es cierto que la operación de desmontar el efecto crowding out organizada por la Administración Rajoy (lo cual explicaba aquí) puede tardar en generar el resultado esperado más tiempo del que podemos esperar, o ser insuficiente.

En este sentido podemos buscar una solución en la experiencia americana o de manera más cercana en la experiencia suiza. En donde las fuertes operaciones de reducción de gastos públicos en administraciones que se habían excedido han sido compaginadas con una operación de inversión pública por parte de los otros niveles de la administración. Por ejemplo, cuando el Gobierno de  Suiza tuvo que realizar una fuerte contracción del gasto, los gobiernos de los Cantones -que tenían unas finanzas saneadas- se encargaron de acompañar a la inversión privada con inversiones públicas eficientes.

Evidentemente esto no es posible en España puesto que todas las administraciones padecen del mismo problema, y por tanto ninguna tiene margen de maniobra dentro de la Ley de Estabilidad y Sostenibidad (explicada aquí en referencia a la experiencia de Suiza).

Por el contrario, la solución sí podría venir de la mano de un presupuesto federal, en nuestro caso, de la Unión Europea. Evidentemente con lo que tenemos no se puede hacer nada, puesto que el actual presupuesto comunitario ronda tan sólo el 1% del PIB y en su mayor cuantía está repartido a los gobiernos de los Estados Miembros por lo que podemos hablar de transferencias más que de gasto federal.

En consecuencia, mi propuesta es dedicar más esfuerzos a lograr una verdadera política fiscal de la Unión. Por un lado, ya tenemos diseñado el control coordinado de los gastos nacionales, pero hay que compaginarlo con un plan de inversiones federal; Por el otro, hay que avanzar rápidamente en una armonización fiscal orientada a generar el nuevo presupuesto.

Por el contrario, propongo dedicar menos esfuerzos en conseguir demoras en el cumplimiento de nuestro compromiso de déficit. Porque… en cualquier caso: ¿Tiene España capacidad de financiar nuevos incrementos de déficit en el marco de la crisis de deuda soberana que sufrimos?

Un presupuesto fuerte de la Unión permitiría separar territorialmente el origen de los recursos del destino de los mismos, lo que ayudaría a combatir mejor los riesgos (en el caso actual, las evidencias) de socks asimétricos en una Unión Monetaria no óptima. Por tanto, es fundamentalmente un presupuesto para tiempos, territorios o sectores en crisis.

Asimismo, ayudaría a separar las decisiones de gasto público del ciclo electoral nacional (de lo que hablaba aquí), lo que implicaría una elección del destino de los recursos públicos con más probabilidad de resultar eficiente, con mayor repercusión en la creación de un mercado único, y menos electoralista.

¿Os parece descabellado? ¿Cuánto tiempo sería necesario para su aplicación? ¿Cómo sería la armonización fiscal? ¿Se podría hacer sin elevar el peso del sector público en Europa de manera estructural?

Enrique Martínez Cantero
Experto en estrategia y gestión pública por el IESE
CEO en Red2Red Consultores

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La Crisis (I). Las provisiones de la infelicidad.

La nueva Reforma del Sistema Financiero tiene como piezas clave las provisiones y la valoración de los activos. Una explicación de qué significa esto y la insuficiencia de su cuantificación está perfectamente explicada por Sala i Martín.

No obstante, por mi parte quiero poner el énfasis en los límites de su alcance. Tuve una magnífica profesora de Contabilidad en el IESE que nos enseñaba como las operaciones contables te hacen más feliz o más triste porque te suben o bajan los beneficios, pero ni te hacen más rico ni más pobre si no hay movimiento de caja (de dinero efectivo) en paralelo.

Pues bien, la reforma del sistema se basa en un movimiento contable que consiste en provisionar pérdidas y por tanto reducir el beneficio; pero nada más. Por tanto: ¡más tristes e igual de pobres! Con esto quiero decir que puede servir para poner en orden las cuentas, mejorar la transparencia e incrementar la credibilidad de las entidades financieras españolas. Pero no aporta de manera directa la liquidez que necesitan las Cajas (perdón, el sistema financiero) para empezar a funcionar, dar créditos y, por tanto, ganar dinero con la intermediación financiera que es su negocio y misión.

En definitiva es necesaria la aportación de liquidez por valor de 70.000 millones de euros que representa el 7% de nuestro PIB. O quizá sean 100.000 y el 10 % del PIB.

¿Cómo implementar semejante operación?

Crear el banco malo que compré a valor real (aproximadamente el 50%) los activos tóxicos. Por tanto, los bancos reconocerían dichas pérdidas y estarían más tristes pero a cambio recibirían en líquido el otro 50% y serían más ricos para iniciar de nuevo su actividad crediticia que es lo que necesitamos de ellos. Por el otro lado, el comprador tendría unos activos que probablemente podría rentabilizar en 10 años o más.

¿Quién tiene dinero y tiempo para comprar los activos del banco malo?

  • Por el lado privado probablemente sólo podemos mirar a China o a los países árabes. Pero más allá de su disponibilidad para hacerlo, cabe preguntarnos en qué medida es prudente depender financieramente de aquellos a los que compramos las materias primas; es decir, aquellos que nos tendrían que conceder créditos para comprar sus productos.
  • Por el lado de las instituciones internacionales tenemos la posibilidad de ser rescatados por el mecanismo europeo y por el FMI, pero probablemente con unas condiciones que “la calle” no aceptaría. Recordemos que Irlanda y Portugal avalan con su Fondo de Pensiones la devolución del rescate.
  • Por el lado público nacional sería con cargo a Deuda porque con cargo a los PGE  duplicaríamos nuestro déficit. Más allá de que la deuda no deja de ser una operación de déficit diferido, la pregunta es ¿Quién la compraría? Si la respuesta es el mercado internacional no habría problema (aunque esto nos vuelve a llevar a China y a los países árabes). Pero si la respuesta es el mercado nacional, es decir el sistema financiero nacional, volveríamos a engordar la bola de nieve como llevamos haciendo los últimos 4 años: el Gobierno emite deuda para poder ayudar a las entidades financieras y ésta la compran ellas mismas.

¿Qué es lo que interpreto que espera el Gobierno con la reforma? Interpreto que al poner en orden las cuentas esperan que las entidades ganen credibilidad y por tanto puedan acceder a los mercados financieros. O quizá sólo busca ganar tiempo para seguir buscando y negociando la financiación por parte del sector público o privado exterior.

En mi opinión, la opción más viable será la participación del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE)  en la recapitalización del sistema financiero, lo cuál será posible a partir del mes de julio. Por tanto, negociando que las condicionalidades no se impongan a la economía en su conjunto, sino al sistema financiero rescatado. Es difícil, pero si en algo sobra experiencia en España es en negociar financiación europea y vivir en el límite de las condicionalidades y requisitos que la UE nos exige para su ejecución.

Enrique Martínez Cantero
Experto en estrategia y gestión pública por el IESE
CEO en Red2Red Consultores

Hacia una reacción madura de los españoles ante la Ley de Estabilidad Presupuestaria

La Ley de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera es un icono de la política de Rajoy y de la buscada credibidad de España en el exterior. A su vez es hija del único gran acuerdo entre PSOE y PP que dió lugar a la modificación de la Constitución (artículo 135).

También hay que recordar, por un lado, que es el tercer intento después de las inciativas de Aznar y de Zapatero adaptadas al Pacto para la Estabilidad y el Crecimiento; Y por otro lado, que el acuerdo no ha tenido su continuidad en la aprobación de la Ley Orgánica que lo desarrolla.

La Ley está basada en tres pilares:
– Saldo estructural o déficit de todas las administraciones públicas ajustado de ciclo. Por ejemplo, con esta regla, el superávit en el año 2007 debería haber sido del 8% frente al 2% que efectivamente fue.
– Deuda Pública que la limita al 60% del PIB.
– Regla de Gasto por la cual el gasto público no puede crecer por encima del PIB.

Por tanto es un nuevo intento que está mejor armado que los anteriores para combatir el déficit y la falta de transparencia. No obstante, me preocupa su capacidad para limitar los trucos políticos. En concreto señalo dos preocupaciones:

A) ¿Qué método se utiliza para calcular el saldo estructural o ajustado de ciclo? ¿En qué medida son manipulables los resultados?
B) ¿Cómo se realiza la previsión de ingresos públicos? ¿De qué manera se evita con carácter preventivo una sobre-estimación de ingresos que llevaría al déficit aún en el caso de que se cumpla con el presupuesto de gastos?

Con estas preocupaciones asistí la semana pasada a la jornada organizada por el Real Instituto Elcano sobre la experiencia de Suiza en la reducción del déficit y la deuda pública y, sobre todo, su sostenibilidad. En ellas tuve la posibilidad de plantear estas cuestiones.

Respecto al método de cálculo confirmé que existen dos tendencias. La Unión Europea ha elegido el método modélico (en definitiva la estimación de una función de producción) y evidentemente España también. Por el contrario, Suiza eligió el método estadístico consciente de que, probablemente, es menos robusto desde un punto de vista científico; pero aporta como ventajas que es más simple y transparente y, por tanto, genera credibilidad y confianza. De hecho tienen disponible y público un libro de excel en el cual introduciendo los datos oficiales de contexto se obtiene el resultado del déficit ajustado al ciclo.

Respecto a los ingresos me tranquilizó la respuesta de Jaime Iglesias, nuestro DG de Presupuestos, en la que explicó como la Ley contempla la vigilancia previa, y en su caso la sanción vía no disponibilidad de créditos, de la estimación de ingresos realizada por las CC.AA. A su vez, la supervisión de la estimación de ingresos de los PGE debería venir de Bruselas.

Pero mucho más me gustó la respuesta de Suiza. Las previsiones macroeconónicas y, en consecuencia, la estimación de ingresos públicos está realizada por un servicio de estudios independiente y externo al gobierno; pero todavía mejor es que cada año publican (y está disponible su histórico en la web) cuáles fueron las previsiones y cuáles fueron las realidades. Por tanto, la credibilidad de este servicio de estudios reside ¡simplemente! en los hechos; reside en su fiabilidad.

Llamo la atención sobre los dos motivos por los que me gusta más la experiencia helvética:
1. Apuesta por la transparencia, la cual sólo es útil si la información es comprensible. Evita el manejo de complejos modelos no comprensibles para el ciudadano que al final convierte la confianza en los datos en un ejercicio de fé en el líder político (ejemplo: el reciente debate presupuestario en el Congreso).
2. Apuesta por la independencia política de los órganos técnicos. Además, no basa esa independencia en imposibles fórmulas de consenso para el nombramiento de las personas que los componen (ejemplo RTVE o Tribunal Constitucional) sino en la fiabilidad de sus estimaciones basándose en su hoja de servicios histórica.

En resumen, me gusta la nueva Ley de Estabilidad y Sostenibilidad Financiera y considero que va a ser útil para la sociedad española. Pero la sociedad española deberíamos madurar y exigir más transparencia y más independencia de los partidos políticos.
También podemos pedir que venga un órgano supranacional a controlarnos, pero entonces transformaremos el debate en que dicho organismo no se adapta a nuestras necesidades (ejemplo, el discutido papel del BCE).

PD para mi compañero de reflexiones (que no siempre de conclusiones) Ricardo Pedraz . Si en España nos puede parecer que el planteamiento suizo es muy avanzado, ellos van más allá y opinan que ya se ha quedado obsoleto. Están preocupados no sólo por regular el techo de gasto sino también su composición. La idea es sencilla: si fijas el techo de gasto limitando su crecimiento al del PIB, y determinados gastos como los sanitarios o las pensiones crecen por encima del PIB, llegará un momento en que estas partidas consumirán todo el presupuesto. ¿Qué opináis?

Nota: las presentaciones están disponibles aquí

Enrique Martínez Cantero
Experto en estrategia y gestión pública por el IESE
CEO en Red2Red Consultores

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¡Hay orientación estratégica!: Es mi balance positivo de los 100 días de gobierno en una semana de desaliento.

¡Hay orientación estratégica!: Es mi balance positivo de los 100 días de gobierno en una semana de desaliento.

Esta semana han ido aconteciendo una serie de hechos que me han producido un cambio de ánimo desde la sensación inicial de que las reformas estaban orientando nuestra economía hacia una recuperación dentro de tres trimestres, hacia una sensación de que las reformas no cambian la realidad y son mal recibidas. El más simbólico de estos hechos es el resultado de las elecciones en Andalucía, el más mediático la Huelga General y el más importante las advertencias Europeas (y de algunos expertos españoles) de que la reforma del sistema financiero no es suficiente.

El estado de ánimo vuelve a cambiar de una manera fácil, con alguna noticia positiva o algún nuevo impulso desde el Consejo de Ministros … o se vuelve a hundir con nuevas noticias negativas. Es decir, es voluble y sólo relativamente importante. Por tanto, a continuación intento poner algunas evidencias para superar los estados de ánimos (sean los que sean) y analizar lo acontecido.

Mi principal valoración positiva es que existe un objetivo implícito y una gran coherencia en lograrlo (ver tabla). El objetivo es devolver a la sociedad civil y a la iniciativa privada más protagonismo en la gestión de la economía. Hablo de implícito porque no está formalmente anunciado; Hablo de sociedad civil más que de sector privado porque la Banca o el Sector Eléctrico no están entre los beneficiados por estas medidas; Y hablo de gran coherencia y no plena coherencia porque no consigo encajar la subida del IRPF en ninguna de las dimensiones estratégicas que orientan las actuaciones (aunque sí en una necesidad de cumplir con el objetivo de déficit rápidamente sin encontrar o querer abordar otras vías).

Dichas dimensiones estratégicas están orientadas, en primer lugar, a dar liquidez para la iniciativa privada (en los últimos años sólo ha crecido el crédito al sector público) y a liberar recursos acopiados por el Sector Público para que puedan ser utilizados por el privado.

En segundo lugar a otorgar seguridad jurídica a la empresa privada y muy en especial a aquella que depende del Sector Público. Bien porque vende a las Administraciones Públicas o bien porque su actividad es regulada por el Gobierno. También en otorgar seguridad y reputación a unas administraciones que pueden y deben funcionar bien.

En tercer lugar a facilitar la organización de la producción a la dirección de las empresas dándoles más poder de negociación y apoyando el acceso a los mercados exteriores con una clara orientación a este objetivo de la capacidad institucional pública.

Considero que puede ser objeto de discusión la pertinencia de este objetivo; sin duda tiene un componente ideológico o filosófico que en mi opinión es el fondo de la convocatoria de la huelga de hoy. También son discutibles y criticables algunas de las actuaciones y más aún algunos de los puntos concretos de las mismas (en particular, en el caso de la reforma laboral).

Pero quiero destacar que conviene ver con perspectiva global que es una orientación estratégica clara. Y que por tanto, aunque el grado de perfección en la concreción o aplicación de las actuaciones no alcance el 100% en todos los casos (o en ninguno), el grado de éxito de cada una de ellas se moverá en el mismo sentido y, por tanto, moverán a nuestra economía hacia un punto diferente y deseado por las reformas. No obstante, esto no es óbice para mejorarlas en la medida que se sepa cómo; y tampoco pretendo con ello convencer a aquellos que consideran inadecuado el objetivo final.

Dimensiones estratégicas Actuaciones

Dimensión Financiera. Proveer liquidez

Pagoa proveedores

Nueva aportación al ICO

Condicionalidad de incremento liquidez a las Pymes para acceder la ayuda pública en las   medidas de Saneamiento Financiero

Dimensión Financiera. Desmontar el efecto crowding out (o efecto desplazamiento de la   inversión privada a la pública)

Consolidación Fiscal y Acuerdo de No Disponibilidad Presupuestaria

Reducción subvenciones a Partidos Políticos y Agentes Sociales

Redimensionamiento del Sector Público Empresarial y Fundacional

Ley de Estabilidad Presupuestaria

Dimensión de la Seguridad Jurídica de la Empresa y mejora de la Reputación de la Administración Pública

Reforma de los Organismos Supervisores

Redimensionamiento del Sector Público Empresarial y Fundacional

Pago a proveedores

Ley de Transparencia y penalización de la mala gestión pública

Dimensión de la organización de la producción y la iniciativa empresarial

Reforma   Laboral

Ley de Apoyo a Emprendedores

Reorientación de los Servicios Exteriores hacia la Marca España

Enrique Martínez Cantero
Experto en estrategia y gestión pública por el IESE
CEO en Red2Red Consultores

Nota: este post fue publicado originalmente en http://dl.dropbox.com/u/28167604/Hay%20orientaci%C3%B3n%20estrat%C3%A9gica.pdf

¿Quién gana y quién pierde en la decisión del Consejo sobre remanentes de #Fondos Europeos y lucha contra el #paro juvenil? ¿Por qué España pierde Fondos Europeos?

¿Quién gana y quién pierde en la decisión del Consejo sobre remanentes de #Fondos Europeos y lucha contra el #paro juvenil? ¿Por qué España pierde Fondos Europeos?

El anuncio de un nuevo año de recesión para la Unión Europea (en particular para España) ha generado la necesidad entre los líderes europeos de añadir a su agenda de ajuste presupuestario medidas que incentiven el crecimiento.

Una de las maneras de hacer compatibles los impulsos y el ajuste es reorientar gasto ya presupuestado sin que implique la movilización de nuevos recursos financieros. Y puesto que el contenido del crecimiento debe ser generar más empleo y en particular entre los jóvenes el destino de dicha reorientación está claro: políticas (activas) de empleo destinadas a los jóvenes. A esta orientación parece que se van a destinar los más de 80.000 millones de euros de los remanentes de los Fondos Estructurales (FEDER y FSE) y Fondo de Cohesión.

Pero cabe hacerse  la pregunta inversa: ¿de dónde se retirarán esos recursos que ya estaban presupuestados? La respuesta tiene buenas y malas noticias en función de quién la lea. Todo depende del origen de los recursos:

  • Por un lado, podemos estar hablando de recursos que se iban a perder por parte de los Estados Miembros  que reciben mas cantidad de Fondos (como España) y que en caso de no ejecución retornaría a los Estados Miembros que los aportan (como Alemania). Por tanto, estaríamos hablando de una buena noticia para España y de un acto de solidaridad por parte de Alemania.
  • Por otro lado, podemos estar hablando de decidir la suspensión de proyectos de infraestructuras de transportes, agua y medio ambiente; de programas de promoción económica y competitividad; y de políticas de inclusión social entre otras, para destinarlo a favorecer el empleo juvenil. En este caso, los ganadores y perdedores son evidentes, pero el saldo financiero para España sería el mismo.

Asumir que se pierden recursos procedentes de la Unión Europea es algo que cuesta entender por lo que voy a trazar algunas de las principales razones por las que esto ocurre:

  • Las Perspectivas Financieras que deciden el total de Fondos que le corresponden a cada Miembro se aprueban para 7 años (en este caso 2007-2013) junto con la senda financiera de ejecución y el destino del gasto tanto geo-económico como temático. En este sentido, la última negociación tenía parte de trampa en el caso de España: recibimos más cantidad de la que se esperaba (perdimos menos de lo que se creía respecto al 2000-2006) pero una gran parte se debía ejecutar en los primeros años, en las regiones menos desarrolladas y en el ámbito de las políticas más avanzadas como la innovación, la competitividad, o los compromisos medioambientales (la llamada Agenda de Lisboa). El resultado ha sido la dificultad o imposibilidad de ejecutarlas. Para que se entienda: más dinero pero para gastar en I+D en los primeros años y en Castilla-La Mancha; el resultado es el que se imagina.
  • Los proyectos a ejecutar están cofinanciados: es decir, parte lo pagan los Fondos Comunitarios (aproximadamente el 75% en las regiones más retrasadas y el 50% en las demás) y la otra parte las administraciones españolas (Gobierno de España y CC.AA. fundamentalmente). Las restricciones presupuestarias han hecho que en muchas ocasiones no se disponga de la parte nacional, por tanto los proyectos se retrasan y la financiación se termina perdiendo. Para aliviar someramente este problema la Comisión Europea ha ido permitiendo elevar en, hasta 10 puntos porcentuales, las tasas de cofinanciación de los Fondos. Es decir, para el mismo gasto total se incrementa lo que pone la Unión y se reduce lo que pone España.
  • La forma de ejecutar el gasto debe ser conforme a la Normativa Comunitaria y los Sistemas de Gestión deben ser aprobados por la propia Comisión Europea. La Comisión tardó mucho en (poder) aprobar nuestros Sistemas de Gestión por lo que los Programas se iniciaron con retraso. Asimismo las auditorías de cumplimiento de normativa siguen encontrando irregularidades (¡casi siempre de forma no de fondo!) que hacen que dichas operaciones de gasto no sean cofinanciables y por tanto se termine perdiendo la financiación comunitaria.

Evidentemente las preguntas que quedan en la mesa son: ¿Por qué se negoció por volumen en vez de por contenido? ¿Por qué se congelan partidas presupuestarias cofinanciadas en vez de otras que no lo son? ¿Por qué no nos esforzamos en cumplir con sistemas de gestión y tramitación administrativa conforme a lo que requiere la Comisión en vez de discutírselo?

Como estas preguntas son importantes de resolver ahora que ya se ha iniciado la negociación de futuro periodo 2014-2020 seguiremos hablando de ellas, pero de momento que sirvan como reflexión para entender mejor la decisión que el  Consejo de hoy tome sobre los remanentes de los Fondos y la lucha contra el paro juvenil.

Enrique Martínez Cantero

Experto en estrategia y gestión pública por el IESE
CEO en Red2Red Consultores

Nota: este post fue publicado originalmente en http://tl.gd/fknll0 ·

Los once deseos sobre #reformaadministraciónpública y #competitividad que le pido a Rajoy

Los once deseos sobre #reformaadministraciónpública y #competitividad que le pido a Rajoy. Uno por día hasta la investidura:

  1. Decida cuál es la misión de la Administración Pública en España. Especifique qué servicios quiere prestar y cuáles otros no. En definitiva, realice la Carta de Servicios del conjunto de nuestras administraciones.
  2. Realice una evaluación que le permita responder a: cuál es la dimensión y estructura real de las administraciones públicas y para-públicas en España; qué entes son los adecuados para la Misión definida; cómo repartir las competencias entre ellos con los principios de unidad de mercado y subsidiariedad presentes; cuáles deben desaparecer por no estar alineados con la Misión.
  3. Defina qué objetivos quiere para cada servicio público y para cada ente. Proponga indicadores y metas. Hágalos explícitos. Genere ilusión con ellos.
  4. Elija a los mejores profesionales para desarrollarlos y consiga de ellos su compromiso en cumplir los objetivos y en no buscar excusas.
  5. Creé una unidad de cumplimiento que informe del avance en cada uno de los objetivos: que realice un seguimiento público del rendimiento de cada servicio y una evaluacion de desempeño de sus altos cargos. Actúe en consecuencia con los resultados.
  6. Convierta a la Administración Pública en una persona jurídica igual ante la ley al resto de instituciones de la sociedad privada. Sitúe al funcionario como un servidor público y no como la autoridad sin límite frente al ciudadano. En definitiva, resucite el Derecho Administrativo y su aplicación efectiva.
  7. Rescate el 50% del ahorro de los españoles que está en las Cajas de Ahorros al servicio de intereses inconfesables y póngalo al servicio de la inversión productiva.
  8. Rescate a nuestra población universitaria de las manos de los jefes de las endogámicas tribus académicas y póngalos en manos de una Universidad al servicio de la sociedad .
  9. Ponga a competir a nuestro principal sector aplicando (de manera real) la Directiva Europea de Servicios, acabando con las barreras a la competencia que suponen los colegios profesiones y gremios sectoriales entre otros.
  10. Apueste por la empresa mediana y grande que puede internacionalizarse y por tanto favorecer la composición de nuestra Balanza de Pagos. Asigne éste objetivo al servicio diplomático español.
  11. Decida un mix energético que nos haga competitivos e invulnerables ante el exterior y aplíquelo (en ese orden y no en el contrario).

Enrique Martínez Cantero

Experto en estrategia y gestión pública por el IESE
CEO en Red2Red Consultores

Nota: este post fue publicado originalmente en: http://tl.gd/ej9qe5

Elecciones y políticas keynesianas

En #debatea5 4 hablaron de hacer políticas keynesianas y otro las ha aplicado durante años. No dijeron que éstas frenan la inversión privada.

No diré que las políticas keynesianas son en términos absolutos ni buenas ni malas pero hay que explicarlas y explicar sus consecuencias, sobre todo en un debate dirigido a los heterogéneos  35M de españoles que podemos votar. Éstas políticas proponen que el Sector Público debe gastar porque generará empleo y producción con un efecto multiplicador. Es decir será eficaz.

Pero el gasto público detrae recursos de la iniciativa privada: El ahorro va al gasto público o al gasto privado; es una elección no un complemento. Esto es el efecto crowding out o desplazamiento. Luego más gasto público garantiza resultados eficaces en primer lugar, si y solo si, su rendimiento (generación de actividad y empleo) es más alto que el coste de oportunidad perdido de haberlo invertido por el sector privado. ¿Se hace este ejercicio o se ha pensado que los recursos son infinitos?

Ejemplos: El Plan E o el Aeropuerto de Ciudad Real frente a la T4 o el AVE a Valencia. Pero también el gasto en la Alianza de Civilizaciones frente al impulso diplomático a favor de nuestras empresas en dónde sea necesario.

Recientemente lo que está ocurriendo es que el Sector Público español ha realizado gastos de tipo keynesiano sin efecto multiplicador. El gasto lo ha financiado con Deuda Pública. La Deuda la ha comprado el Sistema Financiero español donde están las Cajas de Ahorro. Como la Deuda es de baja calidad el penúltimo acuerdo Europeo le pone una “quita” del 20% que obliga a nuestro Sistema Financiero a recapitalizarse. Y en el caso de la Cajas ¿quién acude a esa recapitalización? …

Aquí está el problema de la falta de liquidez en España y no en el tipo de interés. No queda ahorro para que el Sector Privado invierta. Está todo en el Sector Público  y en esa zona gris oscura que son las Cajas y las Empresas Públicas.

Por este motivo es necesario primero reconocer el tamaño real de la Administración Pública en España y luego reformarla con dos criterios básicos: principio de subsidiariedad y unidad de mercado.

Enrique Martínez Cantero

Experto en estrategia y gestión pública por el IESE
CEO en Red2Red Consultores

Nota: este post fue publicado originalmente en http://tl.gd/e3q2vs

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