La crisis (III). Una mala elección estratégica: Orientar los recursos a jóvenes y pymes

En La Crisis (II)  hablaba de un presupuesto federal europeo como posible esquema de soluciones para algunos de nuestros problemas. Pero como ejemplo de todo lo que habría que cambiar para que realmente un presupuesto comunitario aportara soluciones quiero actualizar el post sobre quién gana y quién pierde con la decisión del Consejo sobre los remanentes de los Fondos Estructurales, los cuáles son por ahora lo más parecido a un presupuesto federal que tenemos.

  • En primer lugar, afirmar que aquella decisión del Consejo no incrementó el volumen total del Presupuesto Comunitario; tampoco incrementó el volumen de Fondos Estructurales a los países que, como España, tenemos un mayor problema de desempleo y, en concreto, juvenil; ni tan siquiera permitió recuperar Fondos perdidos en anualidades anteriores. Por tanto, resaltar que lo que se ha producido tras una serie de contactos Comisión-Gobierno de España es una reorientación de los recursos que ya estaban asignados a España desde unos gestores a otros (en concreto los recursos previstos para los años 2012 y 2013). Es decir, un juego de suma cero.
  • En segundo lugar, opinar que los criterios para realizar dichas modificaciones en el caso del Fondo Social Europeo han respondido de manera prioritaria al tamaño y capacidad de negociación del gestor por encima de otros criterios basados en el rendimiento. Fundamentalmente ha primado el quién sobre el qué, tal y como es habitual en las prácticas presupuestarias de nuestras administraciones donde el presupuesto orienta a la estrategia, al contrario de lo que sería deseable y razonable.
  • En tercer lugar, opinar y argumentar que el resultado no será eficaz; que la elección de los objetivos no ha sido correcta porque se ha confundido la meta con los instrumentos, la enfermedad con los síntomas o incluso me atrevería a decir que nos están ofreciendo el tratamiento de otros cuando nuestro diagnóstico es diferente.

A continuación paso a exponer los motivos que me hacen pensar que la elección de políticas basadas en ayudas directas a favor de las pymes y a favor de la población jóven desempleada no resultarán eficientes (y soy consciente de lo controvertida que resulta dicha opinión y, por tanto, estaré encantado de contrastarla y conocer otras opiniones).

Comenzando con las políticas a favor de las pymes y los autónomos lo primero que cabe preguntarse es ¿Cuánto dinero público se ha destinado a este objetivo en los últimos 25 años? ¿Conocen algún programa o gobierno que no haya gastado en esta materia? ¿Cuáles han sido los resultados? Indudablemente hace falta una buena evaluación de rendimiento en esta materia.

A continuación,  poner de relieve que es un hecho estadístico que España junto con los otros tres países mediterráneos somos los champions de la pyme  y, muy en especial, de la micropyme (menos de 10 empleados) y de los autónomos. Por tanto ¿esto es un síntoma o es la enfermedad?  ¿Debemos con el dinero público cambiar esa radiografía comparativa o por el contario fomentarla?

En este sentido, es una evidencia empírica que, en cualquier territorio económico, las empresas más grandes son más competitivas. Y evidentemente esto está relacionado con su mayor capacidad de innovación y de internacionalización.

Asimismo, diferentes estudios demuestran que la productividad de la pyme española es similar a la de otras economías más competitivas; e igualmente la productividad de las grandes empresas españolas es similar a la de este tipo de empresas en otras economías. Entonces ¿Cuál es la diferencia? La diferencia está en la composición: tenemos más empresas pequeñas que otros y menos empresas grandes; e insisto en que las empresas más grandes son más productivas y competitivas que las más pequeñas.

Por tanto, destinar más recursos a generar nuevas pymes, de las cuáles la mayoría serán de carácter autónomo, es agudizar el problema. Mi propuesta es estudiar en detalle las razones por las cuales las empresas pequeñas españolas no crecen; y después programar recursos a combatir esos problemas. Muchas  de las razones estarán relacionadas con el acceso a la financiación, otras con las barreras burocráticas, y otras muchas serán razones emocionales y particularmente de competencias directivas de las personas.

Unido a este último punto están las políticas activas de empleo, sobre las cuáles se ha decidido reorientar sus recursos a combatir el desempleo juvenil. Es cierto que tasas de desempleo juveniles superiores al 50% son alarmantes y es una meta solucionarlas. Pero de nuevo: ¿es la meta o es el instrumento?

La semana pasada celebramos el quinto plenario de la Red de Igualdad de Oportunidades en los Fondos Estructurales lo que me dio la oportunidad de comer con varias personas gestoras de diferentes servicios públicos de empleo regionales; y les pregunte sobre este asunto. La respuesta fue que para qué quieren jóvenes en paro con más formación si no hay empresas que los contraten. De hecho, no hay que olvidar que también estamos entre los champions en población joven universitaria y, a pesar de ello, tenemos la mayor tasa de desempleo juvenil y de subempleo de Europa.

Por último, una licencia futbolística: ¿Por sacar más delanteros se marcan más goles? ¿O es necesario diseñar una estrategia de creación de juego?

Enrique Martínez Cantero
Experto en estrategia y gestión pública por el IESE
CEO en Red2Red Consultores

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Acerca de Enrique Martínez Can
Presidente Government Performance Group "Govermance"

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